Juan Ignacio López
El nuevo equipo económico implementó y puso en marcha, apenas asumió, un nuevo modelo económico para el complejo productivo del país. Devaluación, ajuste, deuda y apertura comercial son los lineamientos generales de un nuevo paradigma que amenaza con destruir el poder adquisitivo de los trabajadores vía devaluación y miles de puestos de trabajo vía apertura comercial.
La flamante gestión de la cartera de Comercio, a manos de Francisco Cabrera, ha optado por un cambio en el régimen de importaciones y una quita de aranceles en miles de productos. En la conferencia anual de la UIA y ante la mirada atenta de miles de empresarios, el ministro anunció la suspensión de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que se suplirá, dijo,  con un nuevo y sencillo sistema de “monitoreo” basado en licencias automáticas y no automáticas.
Las DJAI fueron el sistema que utilizó durante los últimos años la Secretaría de Comercio y que aún se encuentran vigentes. Estos instrumentos permitieron llevar adelante un complejo plan de desarrollo industrial en diferentes sectores, analizando caso por caso y tratando de elaborar nuevas relaciones entre demandantes de insumos importados y potenciales proveedores locales. Con el objetivo de ir progresivamente sustituyendo importaciones se logró aumentar el empleo en numerosas pymes proveedoras de insumos a grandes empresas.
Sin embargo, parece que el desarrollo de una industria nacional ya no es más un objetivo de política económica. Para suplirlo se creara el Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que será acompañado con una importantísima baja de aranceles. De las 19 mil posiciones arancelarias que hoy se rigen por el sistema de las DJAI, 18 mil serán liberadas y pasarán a regirse por licencias automáticas, mientras que sólo 1000 quedan bajo el sistema de licencias no automáticas.Con esta vuelta atrás en la administración del comercio exterior se abandona todo tipo de intención de administrar el comercio para el desarrollo productivo nacional, ya que las verdaderas relaciones proveedor –cliente que se quieren incentivar parecen ser con los proveedores internacionales.
Sin embargo, el flamante ministro de comercio se mostró conforme con los anuncios al afirmar que se deroga así el “régimen abusivo de información de precios, estructura de costos y márgenes de ganancias que se les exigía a las empresas”, ya que la eliminación de las DJAI va de la mano con la eliminación del sistema de información de precios, por lo cual las empresas podrán administrar libremente sus precios, producción, márgenes, y empleo sin tener ninguna responsabilidad con el Estado.“Vamos a cuidar el empleo y la producción nacional”, vaticinó Cabrera en su discurso, casi en un pedido de calma ante ciertos industriales que no vacilaron en disimular su preocupación. Es que no hay ninguna medida anunciada que se muestre en ese sentido, y ya hay mucha preocupación en los sectores de calzado, juguete, textil, metalmecánico y siderúrgico.
Con la devaluación brusca que significó el “sinceramiento cambiario” ahora intentarán frenar la inflación con una brutal apertura comercial que “discipline los precios”. El gobierno avanza así a paso firme en abandonar esa concepción de Estado como garante de las clases populares que ampare a los trabajadores y a los marginados de la sociedad para diseñar un nuevo Estado que responda a las demandas del capital para hacer mejor sus negocios.